LEMAT

El Solsticio de Invierno fue celebrado por muchas culturas en la antigüedad. En el Norte, donde la oscuridad es aún mayor y el frío también, el Solsticio de Invierno significaba el triunfo de la Vida sobre la Muerte.

Era un momento de celebración recogida, las familias y los amigos se reunían ante el Fuego para celebrar que estaban vivos y para recordar a los que se habían quedado por el camino. Era el Yule.

En la festividad de Yule, una celebración que podía durar varias semanas en torno al Solsticio de Invierno, se colocaba bajo techo un árbol que recordaba el Yggdrasil, el Gran Fresno de cuyas ramas penden los Nueve Mundos, incluyendo el de los hombres.
Se sacrificaba una cabra en honor a Thor (el dios de trueno nórdico conducía un carro tirado por dos machos cabríos de los que podía alimentarse y siempre revivían). La cabra era una ofrenda y terminó convirtiéndose en un símbolo de esta fiesta, la que portaba las ofrendas.

Y en las tierras de Finlandia esta cabra se encarnó en un anciano que traía regalos llamado Joulupukki (cabra de Yule), más conocido por todos nosotros como Santa Claus o Papá Noel.

El País Vasco conservó su propia figura al respecto: el Olentzero, también relacionado con tradiciones muy antiguas que se celebraban en el Solsticio de Invierno.

Igualmente, en muchos pueblos del norte de España aún sobreviven festividades relacionadas con el Solsticio de Invierno, como el Zangarrón, un demonio vestido de paja aterroriza cada invierno a los habitantes de Sanzoles del Vino o Los Carochos de Riofrío de Aliste, demonios con colmillos de jabalí; dos festividades señaladas en Zamora.

Yule representa el descanso total, es el punto más bajo del Sol y junto al Sol, casi todos los seres en la Tierra entramos en Hibernación. Después de la Muerte que experimentamos en Samhain es necesario recobrar las fuerzas para la Rueda que viene. En este punto es donde se va solidificando todo lo nuevo que ha salido de la Transformación.
Para algunos, la estrella en el Árbol simboliza la esperanza de un nuevo año, nos recuerda que aunque en estos momentos el Sol «no esta», en algún momento, volveremos a brillar.

Esta etapa simboliza en nacimiento del Dios, el cual murió en Samhain y después de su paso por el Inframundo ha renacido.
Igual que un bebé, en estos momentos no podemos correr, tenemos que comer, dormir y descansar, dándole el tiempo a nuestro crecimiento y ganando toda la energía que utilizaremos en el resto de nuestra vida.

Es recomendable dejar a un lado todo pensamiento sobre que haremos la siguiente Rueda, la mente también tiene que pasar por una hibernación. En el futuro, en Imbolc, regresaremos poco a poco a la acción.

Correspondencias

Color: Plata

Animal: Venado, Oso, Búho, Alce y Búfalo.

Diosa: Cailleach Bheur y Arianrhod

Dios: Cernunnos

Hierbas: Laurel, Pino, Roble, Cedro

Comida: Leche, Pan, Cereales, Linaza, Nueces, Manzana, Pera, Elote.

Bebidas: Vino, Jugo de frutas rojas, Jugo de naranja, Ponche.

Decoración: Pinos, Fractales de hielo, Escarcha, decoración plateada en general.

Meditación/Ritual básico para Yule

Enterramiento

Procedimiento:

Haz este ritual/meditación aproximadamente a las 6 am.
Encuentra un lugar lo más cerca de la naturaleza o de algunas plantas de interior, donde el aire fluya libremente y puedas ver hacia el cielo.
Siéntate de la forma más cómoda que puedas, remueve todo lo que cubra tus pies y encuentra la manera de permanecer siempre con los pies en el piso.
Busca en el horizonte el punto más cerca a la Tierra, sin perder de vista el cielo y encuentra un punto donde fijar tu mirada.
Sin apartar tu vista, pon tu espalda derecha, tus manos a las rodillas y comienza a bajar el ritmo de tu respiración lo más que puedas.
Aunque tu vista este fijada en el cielo, lleva tu mente hacía tus pies. Cuando tu atención esté 100% en tus pies comienza a decir en tu mente o en voz alta, algo parecido a lo siguiente:

«Invierno, Tierra; junto a este Solsticio te pido que tomes cada uno de mis cuerpos y los entierres en ti, permíteme conectar con cada lugar de mi cuerpo y durante un mes tener la capacidad de escuchar a mi cuerpo y darle lo que necesita, no lo que mi mente quiere».

Puedes escribir un texto parecido al anterior o puedes escribir otro con tus palabras, pero con la misma idea. Puedes aprenderte el texto o en el momento improvisar, lo importante es que tu mirada no se desvié del cielo y tu mente no se desvíe de tus pies.

Cuando termines, acuéstate en el piso y cierra tus ojos, pon tus palmas hacía abajo y deja que la temperatura de tu cuerpo baje. Cuando comiences a sentir molestia, respira profundo las veces que sean necesarias para que la molestia se vaya. Si la molestia continua, termina con la meditación